Amena en lucha

por José Manuel Larrea

Siempre que nuestro editor me pide que escriba algún artículo para la Revista Asgaya, por mi cabeza pasan muchas cosas, muchos temas de los que hablar, a veces con más conocimiento de los mismos, otras con menos. Pero siempre intento mantener cierta objetividad, a pesar que, en ocasiones no sea tan fácil. El caso del que voy a hablar en estos momentos es una de esas ocasiones. Y es que, cuando uno se encuentra directamente vinculado con el problema a analizar es muy difícil contar las cosas manteniendo una postura neutral. Por ello, pido disculpas por adelantado, y me hago único responsable de las declaraciones que en estas líneas se van a efectuar, eximiendo a la Revista Asgaya y a la Asociación Juvenil Burbús de cualquier responsabilidad sobre ello. Una vez dicho esto, entramos en materia.
Hablaré de Amena, esa compañía de telefonía móvil donde todo es aparente alegría, baile y, por supuesto, “libertad”. Amena, una compañía que tiene el verde, color de la esperanza como seña de identidad. Tal vez por ello, en su momento eligieron Asturias como principal ubicación para sus Servicios de Atención Al Cliente, introduciendo en nuestra región un sector, el Telemarketing que hasta el momento era casi inédito. Muchas personas, hasta 1032 encontraron un puesto de trabajo atendiendo llamadas. Entre consultas de saldo, recargas y reclamaciones de llamadas mal facturadas pasó un tiempo en el que todos se las prometían felices. Algunos (muchos de hecho), decidieron que era el momento más idóneo para casarse, otros para acceder a vivienda y la mayoría para adquirir un automóvil con el que poder, paradójicamente, trabajar. Ahora, muchas de esas personas pueden quedarse en la calle, justo cuando más necesitan un trabajo. Sí, amigos y amigas, el verde Amena, que hasta ahora había coincidido con el verde de montes asturiano, como cantaba Víctor Manuel se vuelve ahora negro, pero no de minerales, sino negro el futuro inmediato de 300 familias.
Hace poco menos de un mes, mientras los trabajadores de Teletech, subcontrata de Amena en el call center de Granda (Siero) desempeñaban su trabajo normalmente, y sin que se notase ninguna caída en el nivel de llamadas, se tuvo una reunión donde se trató la “posibilidad” de negociar el despido de 315 personas entre Abril y Septiembre de 2004 y reducción de jornada a 30 horas semanales a otras casi 150. Desde entonces, apareció un clamor popular secundado por la mayoría de trabajadores de la plataforma: “No a los despidos”
Tras sendas asambleas entre los sindicatos mayoritarios de Teletech en Asturias (CC.OO. y UGT) y los trabajadores de la empresa, se llegó un acuerdo por votación popular en negociar con la empresa, pero efectuar movilizaciones. El Domingo 21 de Marzo, se efectuó la primera convocatoria de concentración pacífica entre los trabajadores que se encontraban de descanso o vacaciones, que en ningún momento afectó al servicio. La segunda reunión entre el comité de empresa y los representantes de la empresa (día 23 de Marzo) no arrojó ninguna luz. La empresa asegura el nivel de llamadas actual hasta Diciembre, con lo que se puede deducir que es posible que, si desciende el nº de llamadas a partir de esa fecha puede haber más finalizaciones de contrato. Entonces, al conocerse la noticia, se convocó una nueva concentración de protesta para el Jueves 25, que tampoco afectaría al servicio. Quien esto escribe estuvo allí, y resulta difícil describir la situación que allí se vivió. No hubo tensión, fue más bien emoción.
A partir de las 15:15 aprox. se inició una marcha por el polígono “Perogran” (Granda – Siero), realizando un corte de la carretera N-634 de unos 15 minutos, provocando un ligero caos circulatorio solventado en parte por la Guardia Civil, pero totalmente pacífico. Después, se esperó a que se produjera el relevo de las 16 horas, para que los compañeros se pudiesen sumar a la protesta. Una gran cantidad de compañeros de los turnos de mañana se unieron, pero ante el desconcierto de muchos de los que nos encontrábamos allí, la mayoría pasaban de largo sin siquiera mirar las pancartas que rezaban “Amena en lucha por nuestra dignidad” Ante el estupor general, el representante sindical optó por pedir a esos trabajadores que no se fueran. “Nos afecta a todos, no os vayais”, sonaba el megáfono. Otras voces coreaban “Solidaridad con los compañeros”. Fue inútil.
Lo acaecido desde entonces, lo menciono por la vergüenza propia y ajena que puedo sentir en estos momentos. Comenzaron los comentarios, y las distancias entre los trabajadores afectados por los despidos (según fuentes sindicales, los que comenzaron a trabajar a partir de Octubre de 2002) y los más antiguos, que (repito, algunos) no se sienten afectados y por ello, no desean poner en un “supuesto peligro” su puesto por hacer presión hacia la empresa. (Sabía que no conseguiría ser del todo objetivo). También se inició una ridícula “guerra sindical” entre afiliados y partidarios de UGT y CC.OO. por sus aparentemente distintas posturas ante el conflicto. Los más sensatos piensan que esta situación es esperpéntica y que luchando entre los trabajadores no se va a conseguir nada. Algunos foros de internet rezan: “Dejad ya de guerrear entre vosotros y haced algo conjunto que salve la situación”
En estos días se ha sabido, según fuentes del Ministerio de Trabajo que en Asturias la tasa de desempleo sobrepasa en casi 4 puntos la media del resto de comunidades españolas. La emigración de jóvenes asturianos en busca de trabajo y estabilidad para emprender una vida mejor ha aumentado alarmantemente en los últimos años, y el abandono de las cuencas mineras en masa es un hecho. No está la situación en Asturias para, de repente acabar con los proyectos e ilusiones de cientos de personas por aumentar beneficios empresariales. Como se gritaba en la manifestación del Jueves 25 también: “Amena, deja de especular. Teletech, deja de jugar con la vida de los trabajadores”, “300 familias en la calle, ¡gracias Teletech!” y “Asturias se salva luchando”

Crónica de las movilizaciones en Amena, realizada por José M. Larrea.

Nota del escritor: No soy periodista, ni trato de ejercer de ello. Por ello, he abierto mi corazón, y, aunque con cautela, he manifestado mi descontento con una situación que, también a mí me puede afectar como trabajador de la plataforma de Amena en Granda. Es cierto que he pecado de falta de objetividad en algunos momentos pero, ¿cómo ser objetivo cuando te están diciendo que tu trabajo tiene fecha de caducidad? Gracias y un saludo a TOD@S mis compañer@s.

 

 

 
 


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