Siempre
que nuestro editor me pide que escriba algún artículo
para la Revista Asgaya, por mi cabeza pasan muchas cosas,
muchos temas de los que hablar, a veces con más conocimiento
de los mismos, otras con menos. Pero siempre intento mantener
cierta objetividad, a pesar que, en ocasiones no sea tan fácil.
El caso del que voy a hablar en estos momentos es una de esas
ocasiones. Y es que, cuando uno se encuentra directamente
vinculado con el problema a analizar es muy difícil
contar las cosas manteniendo una postura neutral. Por ello,
pido disculpas por adelantado, y me hago único responsable
de las declaraciones que en estas líneas se van a efectuar,
eximiendo a la Revista Asgaya y a la Asociación Juvenil
Burbús de cualquier responsabilidad sobre ello. Una
vez dicho esto, entramos en materia.
Hablaré de Amena, esa compañía de telefonía
móvil donde todo es aparente alegría, baile
y, por supuesto, “libertad”. Amena, una compañía
que tiene el verde, color de la esperanza como seña
de identidad. Tal vez por ello, en su momento eligieron Asturias
como principal ubicación para sus Servicios de Atención
Al Cliente, introduciendo en nuestra región un sector,
el Telemarketing que hasta el momento era casi inédito.
Muchas personas, hasta 1032 encontraron un puesto de trabajo
atendiendo llamadas. Entre consultas de saldo, recargas y
reclamaciones de llamadas mal facturadas pasó un tiempo
en el que todos se las prometían felices. Algunos (muchos
de hecho), decidieron que era el momento más idóneo
para casarse, otros para acceder a vivienda y la mayoría
para adquirir un automóvil con el que poder, paradójicamente,
trabajar. Ahora, muchas de esas personas pueden quedarse en
la calle, justo cuando más necesitan un trabajo. Sí,
amigos y amigas, el verde Amena, que hasta ahora había
coincidido con el verde de montes asturiano, como cantaba
Víctor Manuel se vuelve ahora negro, pero no de minerales,
sino negro el futuro inmediato de 300 familias.
Hace poco menos de un mes, mientras los trabajadores de Teletech,
subcontrata de Amena en el call center de Granda (Siero) desempeñaban
su trabajo normalmente, y sin que se notase ninguna caída
en el nivel de llamadas, se tuvo una reunión donde
se trató la “posibilidad” de negociar el
despido de 315 personas entre Abril y Septiembre de 2004 y
reducción de jornada a 30 horas semanales a otras casi
150. Desde entonces, apareció un clamor popular secundado
por la mayoría de trabajadores de la plataforma: “No
a los despidos”
Tras sendas asambleas entre los sindicatos mayoritarios de
Teletech en Asturias (CC.OO. y UGT) y los trabajadores de
la empresa, se llegó un acuerdo por votación
popular en negociar con la empresa, pero efectuar movilizaciones.
El Domingo 21 de Marzo, se efectuó la primera convocatoria
de concentración pacífica entre los trabajadores
que se encontraban de descanso o vacaciones, que en ningún
momento afectó al servicio. La segunda reunión
entre el comité de empresa y los representantes de
la empresa (día 23 de Marzo) no arrojó ninguna
luz. La empresa asegura el nivel de llamadas actual hasta
Diciembre, con lo que se puede deducir que es posible que,
si desciende el nº de llamadas a partir de esa fecha
puede haber más finalizaciones de contrato. Entonces,
al conocerse la noticia, se convocó una nueva concentración
de protesta para el Jueves 25, que tampoco afectaría
al servicio. Quien esto escribe estuvo allí, y resulta
difícil describir la situación que allí
se vivió. No hubo tensión, fue más bien
emoción.
A partir de las 15:15 aprox. se inició una marcha por
el polígono “Perogran” (Granda –
Siero), realizando un corte de la carretera N-634 de unos
15 minutos, provocando un ligero caos circulatorio solventado
en parte por la Guardia Civil, pero totalmente pacífico.
Después, se esperó a que se produjera el relevo
de las 16 horas, para que los compañeros se pudiesen
sumar a la protesta. Una gran cantidad de compañeros
de los turnos de mañana se unieron, pero ante el desconcierto
de muchos de los que nos encontrábamos allí,
la mayoría pasaban de largo sin siquiera mirar las
pancartas que rezaban “Amena en lucha por nuestra dignidad”
Ante el estupor general, el representante sindical optó
por pedir a esos trabajadores que no se fueran. “Nos
afecta a todos, no os vayais”, sonaba el megáfono.
Otras voces coreaban “Solidaridad con los compañeros”.
Fue inútil.
Lo acaecido desde entonces, lo menciono por la vergüenza
propia y ajena que puedo sentir en estos momentos. Comenzaron
los comentarios, y las distancias entre los trabajadores afectados
por los despidos (según fuentes sindicales, los que
comenzaron a trabajar a partir de Octubre de 2002) y los más
antiguos, que (repito, algunos) no se sienten afectados y
por ello, no desean poner en un “supuesto peligro”
su puesto por hacer presión hacia la empresa. (Sabía
que no conseguiría ser del todo objetivo). También
se inició una ridícula “guerra sindical”
entre afiliados y partidarios de UGT y CC.OO. por sus aparentemente
distintas posturas ante el conflicto. Los más sensatos
piensan que esta situación es esperpéntica y
que luchando entre los trabajadores no se va a conseguir nada.
Algunos foros de internet rezan: “Dejad ya de guerrear
entre vosotros y haced algo conjunto que salve la situación”
En estos días se ha sabido, según fuentes del
Ministerio de Trabajo que en Asturias la tasa de desempleo
sobrepasa en casi 4 puntos la media del resto de comunidades
españolas. La emigración de jóvenes asturianos
en busca de trabajo y estabilidad para emprender una vida
mejor ha aumentado alarmantemente en los últimos años,
y el abandono de las cuencas mineras en masa es un hecho.
No está la situación en Asturias para, de repente
acabar con los proyectos e ilusiones de cientos de personas
por aumentar beneficios empresariales. Como se gritaba en
la manifestación del Jueves 25 también: “Amena,
deja de especular. Teletech, deja de jugar con la vida de
los trabajadores”, “300 familias en la calle,
¡gracias Teletech!” y “Asturias se salva
luchando”
Crónica
de las movilizaciones en Amena, realizada por José
M. Larrea.
Nota del
escritor: No soy periodista, ni trato de ejercer de ello.
Por ello, he abierto mi corazón, y, aunque con cautela,
he manifestado mi descontento con una situación que,
también a mí me puede afectar como trabajador
de la plataforma de Amena en Granda. Es cierto que he pecado
de falta de objetividad en algunos momentos pero, ¿cómo
ser objetivo cuando te están diciendo que tu trabajo
tiene fecha de caducidad? Gracias y un saludo a TOD@S mis
compañer@s.
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