Nº 15

Una retirada a tiempo


La noticia más esperada

Nos vamos. Las tropas españolas desplegadas en Iraq comenzarán el repliegue de una manera progresiva, sin esperar al 30 de junio. Zapatero ha querido que fuera esa y no otra su primera decisión como presidente del gobierno. El ejercicio de responsabilidad al que aludía el anterior gobierno se ha acabado.

La salida del contingente español, que tanto ha decepcionado a los señores de la guerra, no ha de ser entendida como un paso atrás. La tentación de ver un atisbo de debilidad, legítimo derecho al pataleo, por otra parte, de quienes juzgaron correcta nuestra participación en la ocupación, o la catalogación de nuestra marcha a un ejercicio de pacifismo simple y barato, no deben distorsionar la realidad: el Iraq actual es un país desmembrado e incontrolado. El gobierno provisional auspiciado por EE.UU. es una marioneta. La nueva constitución iraquí es papel mojado antes de su aplicación, y ésta es nuestra última oportunidad de ponernos del lado de la legalidad y, desgraciadamente, puede que ya sea demasiado tarde. Iraq es un polvorín a punto de explotar.

Lejos de interpretaciones políticas, la retirada de Iraq no es más que la corrección de un error histórico, que ha dejado a España en el disparadero de los grupúsculos y comandos que han convertido el Iraq de la posguerra en un caótico enjambre de muerte y violencia. Porque el resultado, al final, fue ese; a pesar de la inmensa mayoría de españoles que se posicionaron contra la guerra, la imagen internacional de España no ha sido otra que la de la foto de las Azores: España, fiel aliada de EE.UU.

No es hora de pedir responsabilidades porque Aznar ya ha respondido por ello, en las urnas, democráticamente. Sin embargo, sí es hora de lamentarse. Lamentarse de haber entrado en el juego avaricioso de Bush, Cheney, Rumsfeld y compañía, por hacerse con el control de la distribución petrolera. Lamentarse de haber avalado una invasión ilegal, contraria al mandato de Naciones Unidas. Lamentarse de haber apoyado un gobierno provisional iraquí títere, incapaz, inepto, desconocedor de la realidad del propio país al que pretende dirigir. Lamentarse de haber patrullado junto a norteamericanos de diecinueve años con el gatillo fácil, para los que la alargada sombra de Vietnam les lleva a un permanente estado de shock. Lamentarse de haber aplaudido los planes de quienes pensaban que la guerra iba a ser un paseo, nunca mejor dicho, militar, y no desconfiaron de una "victoria" tan rápida. Lamentarse de la muerte de Julio Anguita Parrado y José Couso, muertos por intentar ser nuestros ojos en medio de tanta ignominia.

Por fin nos vamos. Un año después, Iraq no tiene un tirano dictador pero tiene la dictadura de la violencia. La zona agrícola y ganadera, que dijo Trillo, se ha sembrado de sangre y de muertos. El mando aliado no es capaz de gobernar un país que no entiende. EE.UU. no quiere ceder el control a la ONU ¿Todavía creemos que debemos seguir ahí? El refranero español, que es muy rico y antiguo, nos lo deja bien claro: una retirada a tiempo es una victoria.


 
 


Michael Moore:
el azote de Bush

J.I.C.


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