Michael Moore: el azote de Bush

por J.I.C.


Cuando aquel orondo individuo subió al escenario y recogió su Oscar al mejor documental por Bowling for Columbine, pocos sabían en España quién era Michael Moore. Pero al otro lado del charco, donde ya sabían de lo que era capaz, muy poco se sorprendieron cuando comenzó a despellejar a George W.Bush y su política bélica en el mismo Kodak Theatre, ante los ojos de todo el mundo. Los sectores más conservadores de Hollywood no dudaron en abuchearle, pero también se escucharon aplausos ante un discurso tan incendiario como fiel al personaje que encarna y que es Michael Moore: el azote de Bush.

Michael Moore nació en Flint, Michigan, en 1954. Una ciudad que sería famosa, años más tarde, por sufrir una de las mayores reconversiones industriales tras el cierre de la planta que la General Motors tenía allí, suponiendo el despido de 30000 personas. De hecho, la primera película de Moore, Roger and me, narraba su odisea personal por ponerse en contacto con Roger Smith, presidente de la multinacional automovilística, para pedirle explicaciones. La película obtuvo el premio al mejor documental de 1990 del Círculo de Críticos Cinematográficos de Nueva York. Por entonces, ya era conocida su vena activista y, quizá por ello, la Academia de Hollywood decidió mirar para otro lado y obviarle.

Pero la peculiar historia del Michael Moore que conocemos comienza mucho antes. En 1972 cuando, por una serie de desidias y carambolas, se convierte, con dieciocho años, en el director de escuela más joven de los Estados Unidos. Mucho no debía satisfacerle el cargo a un espíritu tan inquieto cuando, cuatro años más tarde, fundó The Flint Voice, periódico alternativo que alcanzara cierta popularidad.

En los años 80, ya en Nueva York, fue director, autor y presentador de TV Nation, serie de televisión que le valió un premio Emmy. La serie, ahora en DVD, también fue argumento de un libro: Adventures in a TV Nation.

La carrera de Moore como realizador, además de la mencionada Roger and me
y la premiada Bowling for Columbine (Oscar el mejor documental, premio del Festival de Cannes y César a la mejor película extranjera), comprende también el largometraje The big one donde arremete –no podía ser menos- contra la multinacional Nike y sus fábricas de Indonesia llenas de niños. Además, produjo las dos primeras temporadas de la serie de televisión La cruda realidad y prepara su nueva película, Fahrenheit 9/11.

Como escritor, faceta más conocida, ha publicado Downsize this: Random Threats from an unarmed american, Adventures in a TV Nation y, sobre todo, Estúpidos hombres blancos, del que se han lanzado cuarenta y cinco ediciones, a pesar de que fuera boicoteada su venta por su propia editorial –demasiado incorrecto para lanzar tras el 11-S- y su última obra: ¿Qué han hecho con mi país, tío?, alegatos satíricos contra Bush y su política. Todo ello sin olvidar su portal de internet: www.michaelmoore.com, que recoge vínculos a páginas e iniciativas de todo tipo...anti-Bush, claro está.

En líneas generales, este es Michael Moore. Un hombre que podía ser un americano como otro cualquiera (gordito, con gorra de béisbol, socio de la ANR), si no fuera porque, bajo esa placentera apariencia, se esconde el mayor azote de George W.Bush.

Bowling for Columbine: la América profunda
Columbine es una pequeña ciudad de Colorado que saltó a la fama en 1998 cuando dos chicos irrumpieron en su instituto armados hasta los dientes y mataron a 11 personas, después de haber estado tranquilamente jugando a los bolos. Moore utiliza este suceso como punto de partida para analizar la polémica ANR (Asociación Nacional del Rifle de la que, curiosamente, es socio), y a Charlton Heston, su controvertido presidente; la venta de armas en supermercados, las interesadas interpretaciones de los medios de comunicación y, cómo no, la política exterior de EE.UU. y la costumbre de convertir en enemigos públicos a sus aliados del pasado. Con todo Michael Moore nos hace llegar a una sorprendente teoría: lo que empuja a los americanos a disparar a la primera no es el elevado número de armas (en Canadá, el porcentaje de armas por habitante es parecido), sino algo mucho más intangible: el miedo. Como apoteosis final, el documental más visto de la historia incluye una entrevista en casa de Charlton Heston. Para enmarcar.

Estúpidos hombre blancos
Moore comienza el libro despedazando a George W.Bush y todo su gabinete exponiendo sus “logros” en materias como la educación, la salud o el medio ambiente, y su capacidad para ganar elecciones habiendo quedado segundo (con la inestimable ayuda de su familia, mención aparte). Junto a Bush y sus huestes, el látigo de Moore cae sobre los senadores más conservadores (incluso esos que, desde las filas demócratas, no han votado nunca en contra de Bush), las grandes empresas, los bancos, los censores, el racismo, la pena de muerte y todo lo que se le ponga por delante, que el resto del mundo suele ver, pero la sociedad norteamericana no.

¿Qué han hecho con mi país, tío?
En pleno año electoral, Michael Moore se ha propuesto acabar con el “reinado” de Bush Jr. con un libro de más de 250 páginas dedicado, casi en su totalidad, a los ocultos intereses y amistades peligrosas del actual habitante de la Casa Blanca. A estas alturas, pocos dudan que la invasión de Iraq no era por las armas de destrucción masiva. Pero pocos saben, la historia suele borrar las fotos más comprometedoras, del abrazo entre Donald Rumsfeld y Saddam Hussein en los años 80, cuando el dictador iraquí era fiel aliado del gabinete de Bush padre. O las conexiones entre la familia Bin Laden y la familia Bush... Todas estas cosas, y muchas más, en un repaso despiadado a la “sociedad más liberal del mundo”.

A rebufo de Moore.
En vista del éxito de Bowling for Columbine, las distribuidoras se empiezan a atrever con las historias “poco correctas”. En Capturing the Friedmans, Andrew Javecki cuenta la historia real de un payaso pedófilo. Fog the war es un documental que muestra la visión particular que los americanos tienen de las guerras. Spellbound, de Jeffrey Blitz, narra a ritmo de thriller un emocionantísimo concurso de... deletrear palabras, de los que hacen furor en EE.UU.

Los enemigos de Moore.
Además de la familia Bush y sus aliados, Michael Moore ya tiene poderosos enemigos, con todo lo que eso significa, que recogen firmas para que le revoquen el Oscar, copan foros de internet acusándolo de distorsionador o, como el portal ultraconservador www.liberalismo.org, donde se le puede encontrar en la categoría de “Propagandistas”, se le dedican lindezas como “Michael Moore, un bolo fuera del carril” u “Otro estúpido hombre blanco”. Ladran, luego cabalgamos, pensará Moore.

 


 
 
 

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