Ayer, hoy, mañana
Dicen que la distancia es el olvido, y quizá sea así pero...
Qué pasa cuando llevas a una persona en la cabeza y por más que intentes desterrarla, sigue siendo lo primero que piensas cuando suena el despertador y lo último cuando las agujas del reloj empiezan a bostezar. Entonces la palabra distancia pierde su significado no hay nada que pueda evitar que un corazón cansado de haber latido por nadie, ahora te de la fuerza para recorrer el mundo si así fuera necesario
Qué pasa cuando cada día es un quizá sea hoy, una esperanza de que suene el teléfono y poder escuchar su voz al otro lado.
Y qué pasa cuando sabes que es casi imposible que ocurra todo eso con lo que tantas veces has soñado.
Sigues adelante repitiéndote: “soy un tonto, tengo que olvidarla” “es sencillo, solo tengo que olvidarla” “solo tengo que olvidarla”
Hasta que te das cuenta que en realidad poco puedes hacer ya que sólo el tiempo curará las heridas y dictará sentencia con el caprichoso destino como juez
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