Este ha sido un año muy irregular, musicalmente hablando, para nuestra querida ciudad de Gijón. Con un concierto de Paul McCartney (casi subrealista gracias a la intervención de ciertas compañías de telefonía móvil) que no cumplió las expectativas de nuestro ilustre Ayuntamiento ni las de gran parte del público que, al obtener un acceso casi gratuito, se mostró frío y distante. Sumado a una serie de productos dirigidos al público juvenil (Chenoas, Bustamantes, Pereas y demás banda de...) sólo cabe destacar (y perdóneme usted, querido lector, si aquí me cuelo y me olvido de algo) las actuaciones de Fito y los Fitipaldis y el magnífico evento cultural que es el Crossroad Festival.
Con dos años de existencia, este encuentro ha situado a Gijón a la altura de otras grandes ciudades del territorio nacional que también poseen festival propio: San Sebastian, Vitoria, etc... La estructura del evento ya era conocida. Dos días de actuaciones rematado cada uno de ellos con un artista o grupo de peso en el panorama internacional. Este año les tocaba cerrar al genial Buddy Guy y a los fabulosos Stray Cats. Aunque todos temíamos que, por algún motivo se cayese alguno de ellos del cartel (como desgraciadamente había pasado el año anterior con Gary US Bonds, por poner un ejemplo) por suerte y por el buen hacer de la organización esto no sucedió.
El primer día comenzó con The Meows. La banda de Barcelona hizo una buena actuación, aunque el sonido no era demasiado bueno y se enfrentaban a un escaso público (todavía era de tarde y había mucha luz). Difícil tarea es inaugurar un festival de esta clase. A continuación aparecieron Hi-Risers que a ritmo de rock&roll dieron un repaso a gran cantidad de piezas clásicas de la música popular de finales del siglo XX. Muy buena actuación que despertó y preparó al público para lo que se le venía encima.
Hayseed Dixie. La gran sorpresa del festival (por lo menos para nosotros que no los conocíamos) y que como su nombre indica hicieron homenaje a bandas como AC/DC, KISS, MOTORHEAD, etc... con una buenas dosis de acento sureño. Buena música y muy buen espectáculo. Tras su actuación se dedicaron a disfrutar del resto del festival charlando y asistiendo a los demás conciertos con el resto del público.
Durante la entrevista que mantuvimos en septiembre con el responsable de prensa del festival, Javier Cuevas, nos enteramos de que "...fueron los que más contentos quedaron con como estaba todo organizado. Salieron por la noche y quisieron marcharse en un coche alquilado para ir viendo el paisaje y se quedaron sorprendidos del parecido entres nuestra montañas y las
de Carolina del Norte...".
Ray Gelato y su mini big-band hizo que todo el Bibio corease algún que otro volare. Buena voz, buen swing y gran sección de viento a la que se unía el propio Gelato con su saxofón. Tras ver su actuación no nos extraña nada que hayan actuado para la mismísima reina de inglaterra y en la boda del anteriormente citado miembro de los Beatles. Repitieron el domingo en la fiesta de cierre del festival en el Parque del Piles.
Kings of Leon. A pesar de ser una de las actuaciones más esperadas del festival, por nosotros se podían haber quedado en casina. Llegaron en plan estrella y salieron estrellados. En su mediocre actuación se preocuparon más de discutir con algún energúmeno que estaba entre el público que de hacer música. A destacar la habilidad del cantante para escupir y lanzar el micrófono al público.
Buddy Guy. La primera vez que tenía la oportunidad de ver a este dios de la guitarra. Hizo una buena actuación aunque se podría apuntar que el repertorio que presentó en el bibio no era para amantes del blues ortodoxo sino que fue más bien una actuación "para todos los públicos". En Asbury Park, hablando de su último disco, ya habíamos comentado que además de excepcional guitarrista, Buddy Guy es un gran cantante, como pudimos apreciar durante su actuación. Como anécdotas hay que destacar la vuelta al ruedo y salida por la puerta grande que se marcó casi al final de su actuación. El público no podía dar crédito a lo que estaba viendo. Lo mismo le pasaba a uno de los componentes de los Hayseed Dixie que se pasó todo el concierto, con alguna copa de más entre bastidores, emulando con una guitarra imaginaria los rifs del que sin duda era uno de sus ídolos. A modo de anecdota, Javier Cuevas, nos comentaba que "Buddy Guy, entre la lista de peticiones, pidió una botella de coñac bastante cara que se bebió durante el concierto...".
Insuperable punto y final para la primera parte del Crossroad.
El segundo día comenzó con las actuaciónes de Trash Tornados , seguidos de los Come Ons y Laika and the Cosmonauts. Desgraciadamente nos los perdimos a todos porque los Stray Cats exigieron empezar a tocar una hora antes de lo previsto y la organización adelantó el comienzo de las actuaciones. The Dempseis fueron lo mejor del día junto con los Cats. Hicieron buenas versiones y demostraron sus habilidades técnicas intercambiándose los instrumentos entre los tres miembros de la banda: bajo, guitarra y batería. Animaron al público y lo hicieron partícipe de sus bromas. Muy buena actuación que quizá tendría que haber sido colocada justo antes de la de los Stray Cats para mantener el "subidón" entre el mayoritario público rocabilly.
Nervous Eaters era otra de las bandas de las que se esperaba bastante y aunque no defraudaron con su potente sonido no llegaron a cubrir las espectativas creadas tras su último trabajo. También repitieron en el Parque del Piles.
Y tras esta actuación y la espera de una hora que nos ofrecieron los técnicos de sonido y los responsables del atrezo aparecieron, en medio de un callejón con sus contenedores y todo, los fabulosos... ¡Stray Cats! He de reconocer que, harto de tanta espera y sumando las actuaciones que nos habíamos perdido por su exigencia de empezar a tocar antes de tiempo, me estaba comenzando a poner ligeramente nervioso ya que temía que su concierto no cumpliese las espectativas creadas durante tantos meses. Afortunadamente, mis sospechas estaban infundadas. Generosa actuación que se marcaron Setzer, Phantom y Rocker en un coso taurino abarrotado de entregados y fieles seguidores. Había merecido la pena la larga espera del público y la negociación de dos años que había mantenido la organización con sus representantes.No falto ninguno de sus grandes éxitos y demostraron estar en plena forma. Cabe también reseñar, como no, las extrañas exigencias de este trio (sumadas a la de adelantar su actuación) donde destacaba la de disponer de unos coches de lujo con tapicería blanca según nos comentó Javier Cuevas. Lo que nos recuerda que la mayoría de los músicos de éxito parecen vivir en mundos paralelos donde su ego oculta la luz del sol. Pero esta es otra historia que tendremos tiempo de desarrollar en otra ocasión.
Y así finalizó esta segunda edición del Crossroad Festival. ¿Qué te lo perdiste? No te preocupes, el próximo año más y mejor ya que según sus organizadores y gracias, entre otras cosas, al apoyo económico municipal, habrá, seguramente, unos cuantos nombres conocidos. Por ahora ya se baraja el nombre de J. J. Cale, con el que se está en negociaciones desde hace tiempo. Además, la organización afirma que le gustaría contar con él porque es una figura muy importante. Y no será la única del próximo año.
Todo apunta a que en el 2005 Gijón, con su Crossroad Festival, será nuevamente una cita clave para todos los amantes de la buena música.
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