El gramófono, desde su aparición a finales del siglo XIX como una evolución del fonógrafo de Edison, se posicionó en una privilegiada situación, llevando el peso durante décadas de ser el único método inventado por el ser humano capaz de almacenar y reproducir el sonido. Luego vendría la banda sonora empleada en el cine. Pero a nivel musical, fue el único soporte utilizado en aquel entonces. Esto fue porque se combinaba la sencillez de manejo, que los materiales empleados (antes de la utilización del vinilo se utilizaba pizarra) eran económicos y abundantes en el mercado y, sobre todo porque la tecnología del cine era muy cara y tardó algún tiempo en adaptarse el sistema de banda sonora únicamente para almacenamiento de audio -su adaptación hizo posible los distintos tipos de cinta magnética y la invención del magnetófono-. Aún después de la aparición del cassette doméstico, los discos -ya de vinilo- eran objeto cotidiano, y en algunos casos de auténtico culto.
Sirva esta pequeña introducción para recordar que hace ahora 10 años, los todopoderosos de las multinacionales del disco decidieron acabar con el soporte más importante de todos los tiempos, los discos. Todo ocurrió cuando, a partir de 1984, se comenzaron a editar los primeros discos compactos digitales (Compact Disc o CD), que aumentaban considerablemente la calidad y llevaba a cualquier equipo doméstico el sonido de los estudios profesionales, sin ruidos de fondo, sin electricidad estática, sin ralladuras... A esto hay que sumarle la posibilidad de grabar hasta 74 minutos sin necesidad de cambiar de cara el disco, algo nunca visto hasta entonces fuera de los estudios de grabación, donde solventaban esta limitación con enormes bobinas de cinta de cassette. Y todo en un diámetro de 12 centímetros, que en comparación con los 30 centímetros de los "long-plays" de vinilo hacía mucho más atractivo este sistema. Fue una auténtica revolución, aunque tardó bastante en posicionarse como sistema reproductor doméstico habitual, dado que los equipos que tenían CD eran más caros. A ello hay que sumar una diferencia de precio de unas 300 pesetas -1,80 €- de media con respecto a los vinilos, que fueron igualándose en precio a los cassettes. Por aquel entonces las cintas de cassette vírgenes permitieron que se siguiesen vendiendo muchos vinilos, dado que se realizaban copias de los discos para, por ejemplo escuchar en un autorradio -esto demuestra que la piratería musical no es nueva, ni mucho menos-.
La popularidad del CD iba en aumento, pero los vinilos seguían vendiéndose, sobre todo para profesionales. Para los disc-jockeys era impensable por aquel entonces que se pudiera emplear un método que no fuese el vinilo para pinchar. Con la entrada de los años 90, los equipos de música con reproductor de CD, comenzaron a contener sus precios, con lo que el ciudadano medio comenzó a adquirir estos equipos más modernos y con sonido digital, muy alejados de la dudosa calidad de los filtros reductores de ruido Dolby para cinta de cassette. Ello hizo que el vinilo fuese denostado poco a poco por las discográficas, por los motivos antes descritos, pero sobre todo estaba el sobreprecio. Una tirada de miles de ejemplares de CD's resultaba infinitamente más rentable que la de LP's de vinilo. Se necesita menos material, dado que en un solo disco se registraban los mismos minutos que en 2 LP's; el sistema de fabricación fue evolucionando hasta utilizar medios digitales que permiten la realización de copias a altas velocidades, con lo que para mucho volumen de copias resultaba muy rentable; con todo lo anterior tenemos que fabricar un CD, cuesta poco más -casi el mismo precio- que un LP, se cuenta con mayor calidad en el producto, el coste de almacenamiento y transporte es menor dado que en un mismo espacio caben muchos más CD's que LP's y, además los discos compactos tenían un precio más alto.
Ante aquella mina de oro, las discográficas decidieron que lo mejor era cargarse el vinilo, así la gente no tendría más remedio que pagar más. Hasta 1993, todos los artistas editaban sus discos en los tres formatos: MC (musícasete). LP (larga duración) y CD (disco compacto digital). A partir de aquel año y, sin apenas darnos cuenta se pudo comprobar cómo las multinacionales comenzaban a editar los nuevos trabajos de sus buques insignia sólo en MC y CD, quedando paulatinamente la salvación del vinilo de larga duración en manos de las discográficas independientes que, en un principio formaron parte de una curiosa plataforma de muy corta vida denominada "Salvemos El Vinilo" ó "Save The Vynil". Por aquel entonces, comenzaron a recordarse las palabras de las multinacionales, que en los últimos años de la década de los 80, justificaban el sobreprecio de los CD's con respecto a otros formatos, asegurando que con la desaparición del vinilo, se rebajaría notablemente. Evidentemente, esto no sólo no ocurrió, sino que se aumentó considerablemente el precio, dado que no existía otro formato de uso doméstico (salvo el MC) que ofreciese buena calidad y comodidad de uso (el cassette nunca fue un sistema práctico debido a la imposibilidad de cambiar de canción instantáneamente como ocurría con el resto de formatos). Si además tenemos en cuenta la invención de reproductores de CD con regulador de velocidad -siendo cada vez más utilizados por los DJ's- y el boicot de las fabricantes de equipos de música, que comenzaron a eliminar el plato giradiscos de las minicadenas y la aparición de los grabadores domésticos de CD, podemos poner fecha a la desaparición casi total del LP: 31 de Diciembre de 1996, aunque en 1995 pocas compañías lo editaban ya. Salvo ediciones especiales, a partir de esa fecha no ha habido forma de encontrar LP's que no fuesen recopilatorios, y estos últimos cada vez en menor número. Sólo los profesionales del sonido, disc-jockeys todavían siguen confiando en el vinilo como instrumento incombustible para sus sesiones, eso sí en los maxi-singles (disco en formato LP de 45 r.p.m. con un solo tema con varias versiones). Pero para el aficionado, es cada vez más difícil la adquisición de estos vinilos, dado que las pocas tiendas en las que se podían adquirir, o han ido cerrando o han retirado de las estanterías los maxis, sustituyéndolos por los CD-single.
Ahora, con los formatos como el CD, el Mini-Disc, o el MP3 parece ridícula la posibilidad de resurrección del vinilo, pero... señores de las discográficas: el LP es el único formato que no se puede piratear directamente. ¿Puede ser que la respuesta al fin de la piratería esté, en parte en el resurgir del vinilo? El tiempo lo dirá.
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