Me gusta el fúrbol
Los domingos por la tarde es la mayor de mis aficiones

por Nacho Ciudad

Se acaba la temporada de fútbol y, junto con las peticiones de aumento de sueldo de los vencedores y las motos en forma de fichajes que quieren vender los perdedores, otro de los síntomas que marcan el fin de curso es el periodo vacacional que se toma la radio futbolera, tras un duro año viendo fútbol gratis todos los fines de semana entre cervecita y cervecita. Ese merecido "descanso del guerrero" deja huérfana a la radio de parte de sus personajes más singulares, a saber.

Para comenzar, hay que contratar a un animador solvente. Un locutor cuyo ritmo no decaiga en ninguna circunstancia, aunque para ello se sospeche que, por cada cuña de una marca de whisky se tome una muestra. Luego, si en el último partido del día hay 44 jugadores, es problema del satélite, que duplica la imagen. Junto a él, hay que situar una serie de personajes indispensables. Como el forofo. Dícese de aquel individuo que es capaz de los comentarios más inverosímiles con tal de no traicionar a sus colores: "Pese a perder 11-0, el único equipo ha querido jugar al fútbol es el Atlético Paquetes", "La tarjeta roja tiene que ser para Primov, que le ha dado un carazo en los tacos a Marruggeri".

Todo programa futbolero que se precie debe contar con un entrenador en paro que siente cátedra con cada uno de sus comentarios. Se le lleva para desmenuzar los aspectos tácticos, las estrategias, los detalles que el simple espectador no vislumbraría. Y, efectivamente, se dedica a ello, aunque suele aprovechar también para soltar puyitas a los inquilinos de los banquillos del partido en cuestión del tipo "Yo habría puesto a fulanito allí y a menganito ahí", "Se está equivocando una y otra vez", "La verdad es que siempre se ha caracterizado por ser un técnico bastante cagón", "Las jugadas de estrategia nunca han sido lo suyo"... Pero también a los jugadores, sobre todo, a los que han estado bajo su tutela: "Pues cuando Fulanic jugaba en mi equipo no corría así", "Menganao siempre apartaba la pierna y ahora no"... Suele faltar a su cita en contadas ocasiones al cabo del año, coincidiendo misteriosamente con esas jornadas en que un entrenador se encuentra al borde del cese, motivo que aprovecha nuestro eficaz opinador para hacer una excursión por los alrededores del estadio, hasta que se acaba la gasolina y, después, directamente, a pata.

Un programa de fútbol no sería lo mismo sin la presencia de uno o varios ex jugadores, cuanto más jóvenes mejor, que sazonen las narraciones con acertados juicios, como en los mejores momentos de su carrera: "Sí, bueno, ¿no?", "Los dos equipos quieren ganar", "No hay rival pequeño", "En esta Liga hay que respetar a todos", "Después de este partido, tienen que pensar en el siguiente"... Elocuentes comentarios que, sin duda, ayudan al público a entender mejor el fútbol porque, ya sabemos, "El fútbol es asín".

No menos importante es la figura del árbitro jubilado. Se le lleva, principalmente, para que analice las jugadas polémicas y la labor arbitral. Lo hace y, aunque nadie se lo pida, suele aprovechar también para comentar otros aspectos, como la estrategia, la táctica (de lo que tiene que hablar el ex entrenador, vamos) y, del mismo modo, arremeter contra directivos que, en algún momento, tuvieron alguna polémica con él: "Todo el mundo en Teruel sabe que se mete dinero del club para el bolsillo" y entrenadores o jugadores que, en su momento, discreparon de sus decisiones: "Zutano se ha caracterizado durante toda su carrera por ser piscinero, leñero, judío, masón, comunista y, presuntamente, homosexual".

Por si el partido es susceptible de dejar titulares enjundiosos, es preceptivo tener en nómina a un virtuoso del inalámbrico. Un tipo duro, huraño, versado en el combate con vigilantes de seguridad y con otros virtuosos del inalámbrico, los de la competencia. Un auténtico superviviente, que se pega con quien sea con tal de conseguir arrancarle al sudado jugador las primeras declaraciones al término del partido. Encomiable esfuerzo que sin duda se ve recompensado cuando el susodicho jugador prorrumpe en sentencias para la eternidad del tipo: "Sí, ha sido un partido muy duro" (respuesta a la pregunta: "Un partido muy duro, verdad?") o "Sí, noventa minutos muy disputados" (como réplica a "Noventa minutos muy disputados, ¿verdad?"), traducido después por el virtuoso del inalámbrico como "Fulanez ha dicho que la clave del partido ha estado en el arbitraje tendencioso". Y es que tanta información sintetizada no sería lo mismo sin la traducción del virtuoso del inalámbrico.

Es interesante tener en nómina un analista palizas. Una persona de excelsos conocimientos futbolísticos y nula capacidad para abreviar, de esos que cuando se van por los cerros de Úbeda dan ganas de empujarlo cerro abajo.
No obstante, escuchar sus diatribas enriquece el vocabulario: "Ha sido un cambio actitudinario", "Estaba desconocido, no inapetente". A veces, lo mejor es desenchufarlo de la red, pero las versiones más avanzadas ya vienen equipados con pilas alcalinas y, ya se sabe, duran y duran y duran...

Es opcional, pero aconsejable, la presencia por teléfono de un experto en fútbol internacional.
Decimos por teléfono, porque algún partido de la liga malaya le tiene retenido en su casa y no es cuestión de perdérselo. No es que lo que digan no sea interesante (el campeonato Sub-15 de Tayikistán paraliza el mundo entero), pero a veces uno piensa que, puesto que de todos es sabido que el fútbol es un espectáculo que se ve mejor "in situ" que por la tele, la humanidad entera ganaría mandándolo a Tayikistán por lo menos, por lo menos, hasta que el país centroasiático gane un mundial. O aún peor, hasta que Raúl se lleve el Balón de Oro...

Y si al oyente se le hace raro un verano sin ellos, ¿cómo les resultará el verano a ellos? Porque debe ser un caso ver al locutor pidiendo las cañas en los chiringuitos. Claro, que peor debe ser el forofo, que seguro que es de los que persigue en su retiro vacacional a sus ídolos. (Vaya titular: "Michel Salgado, su mujer, la otra y un comentarista radiofónico, de vacaciones en Ibiza"). Y el árbitro retirado, sacando tarjetas a los niños en la playa: "Tocas el balón de Nivea, pero antes arrastras la pierna de Jose Kevin". El analista palizas, nada, porque se le deja en la emisora analizando el último partido de la temporada y, a la vuelta de septiembre, todavía no habrá terminado de desmenuzar la primera parte. Pero, ¿y el tipo del inalámbrico? ¿Esperará a los bañistas a la salida del agua mientras se pega con el equipo de salvamento? "Mucha corriente, ¿verdad?" "Sí, mucha corriente", "No hay playa pequeña, ¿verdad?", "Sí, no hay playa pequeña", "Y ahora, a pensar en la próxima toalla, ¿no?" "Sí, a pensar en la próxima toalla". Seguiría escribiendo desde la tumbona, pero les tengo que dejar. Hay un tipo por aquí en actitud extraña, dando vueltas a la mesa de camping con un coche. A lo mejor han puesto precio a mi sitio y lo acaba ocupando él... Todo depende de la próxima barbacoa... Si la carne se queda cruda, me dan el finiquito...

 



 
 


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