Si hubiese nacido blanco, sería el auténtico rey del rock. Pero el destino le hizo nacer en Georgia, en el estado sureño más orgulloso de serlo, y en una familia negra. Su padre era sacerdote adventista de séptimo día y pronto lo introdujo en el mundo del gospel, una de sus mayores influencias. Richard Wayne Penniman (su verdadero nombre), comenzó a cantar en el coro de la iglesia cuando aún era un adolescente. Se presentó a un concurso de talentos (lo ganó, por supuesto) y firmó con la discográfica RCA en 1951. Publicó dos singles de blues, pero su carrera daría un giro cuando Lloyd Price le recomendó que enviase unas demos a Speciality Records. No tardaron en contratarlo.
Con 19 años, en 1955, publica la canción Tutti Frutti, que le encaminó al éxito. Fue su primer nº1. Después vinieron muchos más: Long Tall Sally, Rip It Up, Lucille, Jenny, Keep a Knockin', Good Golly Miss Molly, Ooh! My Soul... Pero decidió apartarse de la música durante un tiempo (del 58 al 62) para estudiar en el seminario adventista de Atlanta y predicar el Evangelio. Pero volvió a la música con más fuerza que nunca e, incluso, traspasó las fronteras de los EE.UU. En 1962 realizó una gira triunfal por las islas británicas y volvió a las listas de superventas con Bama Lama Bama Loo.
De nuevo retorna a sus labores de predicador. La década de los 70 y parte de los 80 las pasa apartado de la música (a excepción del gospel, claro está). Es el cine el que le devuelve a escena, en 1985, con el lanzamiento de Great Gosh a Mighty, en la película Un loco suelto en Beverly Hills, donde también aparecía en pantalla.
En 1987 es incluído en el Rock and Roll Hall of Fame y comienza una actividad frenética que no sólo pasa por los discos, sino que también le lleva a hacer televisión (Padres forzosos, Corrupción en Miami), películas (Los gemelos golpean dos veces) y hasta anuncios publicitarios. Colabora con diferentes asociaciones benéficas lanzando singles para campañas de prevención del SIDA o de ayuda a los niños. Hace los coros en el single de U2 y B. B. King When Love Comes to Town, para un disco benéfico de la CBS, y la Disney lo recluta para Shake it all about, donde pone su inconfundible sello a varias canciones infantiles.
Richard fue homenajeado en 1990 con una baldosa en el Paseo de la Fama de Hollywood. Poco después, volvió a Macon, su ciudad natal, para destapar la placa del Little Richard Penniman Boulevard. En 1993, la Academia de las Artes y las Ciencias Discográficas le concedió un premio especial a toda su carrera. La Rhythm & Blues Foundation entrega a Little Richard su prestigioso premio Pioneer en 1994. En el año 2000, su vida es llevada al cine de la mano del director Robert Townsend y el actor Leon Robinson dándole vida en The Little Richard Story.
La del Crossroad Festival será su única escala en España. Una oportunidad única para ver en directo a uno de los artistas más grandes de todos los tiempos: Richard Wayne Penniman. Simplemente, Little Richard.
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